Devocional
La humildad no es pensar menos de ti mismo, sino pensar en ti mismo menos. Es reconocer que todo lo bueno que hay en nosotros viene de Dios y que sin Él no podemos hacer nada de valor eterno. Cuando Dios quiere usarnos poderosamente, primero nos quebranta. Este quebrantamiento no es castigo, sino preparación. Como el grano de trigo que debe morir para dar fruto, nosotros debemos permitir que Dios trate con nuestro orgullo y autosuficiencia. La humildad nos posiciona para recibir más de Dios porque reconocemos nuestra dependencia total de Él. No podemos dar lo que no tenemos, ni predicar lo que no vivimos. La autenticidad es fundamental en el reino de Dios. Cuando somos genuinos en nuestra relación con Él, cuando permitimos que Su carácter se forme en nosotros, entonces podemos ser instrumentos efectivos en Sus manos. La exaltación que viene después de la humildad no es para nuestro ego, sino para Su gloria.
Verso bíblico
'Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.' - 1 Pedro 5:6
Pregunta de reflexión
¿Qué áreas de mi vida reconozco que hay orgullo o autosuficiencia y necesito entregar a Dios para que Él pueda usarme más efectivamente?
Activa tu fe
La humildad no es debilidad, es fortaleza. Jesús, lleno de poder y autoridad, era humilde; una de las claves para caminar en el poder de Dios es ser humilde.
Oración
Señor, quebranta todo orgullo en mi corazón. Enséñame la verdadera humildad que me prepare para ser usado por Ti de manera poderosa.
Pastor Martin Rivera