Devocional
La historia de Giezi nos enseña una lección poderosa sobre las consecuencias de no disciplinar nuestros deseos internos. Él había experimentado el poder de Dios a través de Eliseo, pero en el momento de prueba, su deseo de recibir una recompensa por encima de lo que Dios había dicho lo llevó a perder todo.
Hay deseos a los que debemos decir que no. Eva vio el árbol codiciable y atractivo y luego desobedeció. En otras palabras, entre la tentación y el deseo hay un momento para reflexionar y decirle no al pecado. La permanencia en la santidad es lo que trae la manifestación del poder de Dios en nuestras vidas. El pecado atrasa; si cometimos un error, el arrepentimiento y el perdón de Dios te pondrán nuevamente de pie.
Muchas personas continúan golpeando sus vidas por algo que pasó ayer. No podemos vivir mirando constantemente hacia atrás, lamentando lo que otros nos hicieron o lo que hicimos que no debimos hacer. ¡Levántate hoy! Los carros tienen dos retrovisores pequeños pero un parabrisas grande, porque Dios nos llamó a avanzar, no a vivir en el pasado.
Dentro de ti vive una persona bella, poderosa y preparada que Dios llamó y capacitó para grandes cosas. Pero esa persona solo puede emerger cuando disciplinas y la alineas con la Palabra de Dios. Pablo dijo: haciendo esto te salvarás tú mismo y a los que te oyeren. No puedes dar lo que no tienes, ni guiar a otros a donde tú mismo no has llegado.
Versículo bíblico
'Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.' - 1 Timoteo 4:16
Pregunta de reflexión
¿Qué deseos carnales necesitas disciplinar para que la persona que Dios llamó en ti pueda manifestarse plenamente? ¿Qué deseos internos debo alinear a la palabra de Dios?
Activa tu fe
Aplicar las disciplinas espirituales primero a nosotros mismos: la oración, el ayuno y el estudio de la Palabra de Dios nos darán la victoria sobre el hombre carnal, y los que oyeran serán bendecidos.
Oración
Padre, ayúdame a disciplinar mis deseos carnales y a perseverar en Tu Palabra. Que yo pueda ser instrumento de bendición para otros al cuidar primero mi propia vida espiritual. Líbrame de todo mal.