Devocional
El amor genuino hacia Dios siempre nos impulsa a la acción. Es imposible amar a Dios verdaderamente y no hacer nada para Él. El amor no es solo un sentimiento, es una fuerza que nos mueve a servir, dar y obedecer. Cuando el ministerio se convierte en rutina sin amor, pierde su poder y efectividad. La fe es poderosa, pero la fe sin amor puede hacer daño. Todo lo que hacemos para Dios debe estar motivado por amor genuino, no por obligación o tradición. El amor de Dios nos conmueve a obedecer Sus mandamientos y nos impulsa a poner nuestros dones y talentos al servicio de Su reino. Cuando amamos verdaderamente, ese amor se manifiesta en acciones concretas. A la iglesia no venimos solo a recibir, venimos a dar porque el amor nos impulsa adorar a Dios y a servir a otros.
Versículos bíblicos
'Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.' - 1 Corintios 13:1
Pregunta de Reflexión
¿Está tu servicio a Dios motivado por amor genuino o por obligación religiosa, cuando fue la última vez que evaluaste tu motivación a servir?
Activa tu fe
Es imposible amar a Dios y no hacer nada para Dios. La biblia dice: creí por lo cual hable, la fe es la convicción de lo que crees y cuando creemos hacemos, aunque parezca imposible lo que estamos mirando
Oracion
Señor, renueva mi amor por ti y por el servicio al prójimo. Que todo lo que haga en tu nombre fluya desde un corazón lleno de amor genuino y una gratitud espontánea por todo lo que has hecho por mi gracias por darme la oportunidad de servir en la feria de ministerio ayúdame a cumplir con el compromiso que tengo de usar mis dones en el ministerio de tu asignación.
Pastor Martin Rivera