Introducción
Texto base: Marcos 6:1-5.
En Nazaret, Jesús generó admiración por su enseñanza, pero enfrentó incredulidad ante sus milagros, resultado de la falta de fe en lo que Él portaba en su espíritu.
Problema: La gente asoció su divinidad con su humanidad, lo que limitó la manifestación del poder de Dios.
Principio: Para recibir, es fundamental creer en Dios y en lo que Él ha depositado en sus siervos.
I. Fe para ministrar milagros
A. La oración como fundamento
En Hechos 3:1-9, Pedro y Juan se encuentran a la puerta del templo con un cojo que esperaba limosna. En este encuentro, Pedro activa su fe al decir: “Míranos”.
- Primer paso: posicionar al necesitado para que reciba.
B. Ministrar desde lo que cargamos de Dios en nuestro espíritu
“No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy”.
Clave: Es esencial conocer lo que llevamos de Dios. No se trata de arrogancia, sino de seguridad en el depósito divino que hay en nosotros.
Principio: La humildad activa los dones; no te creas importante, ya que es Dios quien actúa a través de ti para bendecir a otros.
II. La manifestación del Espíritu a través de los dones
En 1 Corintios 12:4-11, se habla de la diversidad de dones que provienen de un mismo Espíritu.
Diferencia: Fruto (Gálatas 5:22, carácter) y dones (manifestación del poder). Cada creyente recibe dones para:
- Edificar la iglesia.
- Ser testigo y predicar el evangelio.
Declaración: Dios activará los dones hoy en este lugar.
III. Fe para recibir milagros
A. Creer en Dios y en lo que Él ha depositado en tu líder
En Lucas 8:43-48, una mujer con flujo de sangre creyó en Dios y en la unción que Jesús llevaba. Su fe la llevó a tocar el borde de su manto, recibiendo lo que Él portaba.
Principio: La fe y la confesión de lo que Dios hará en tu vida son fundamentales. Ella creyó que con solo tocar el manto recibiría sanidad.
En Hechos 19:11-12, los pañuelos de Pablo produjeron sanidad y liberación porque él era un hombre de oración. No era el paño, sino el poder de Dios que se transmitía a través de un siervo que oraba.
Aplicación: A veces, solo necesitas acercarte a alguien que está conectado con Dios.
IV. Nada es imposible para Dios
En Lucas 1:34-37, María recibe la palabra del ángel, y la fe abre la puerta a lo imposible. Un ejemplo claro es el de Isabel, quien, siendo estéril, concibió.
Principio: Dios no busca lógica humana; busca fe en el corazón. Las preguntas hechas con fe producen revelación, mientras que las preguntas con duda generan incredulidad (ejemplo: María vs. Zacarías).
Conclusión
Para ministrar milagros:
- Cree en Dios.
- Cree en lo que Dios ha depositado en ti.
- Debes tener una vida de oración.
Para recibir milagros:
- Cree en Dios.
- Cree en lo que Dios ha depositado en otros.
- Reconoce la gracia de Dios en sus siervos.
Declaración final: “Nada hay imposible para Dios”.



