Fe para ministrar y para recibir milagros

Escrito el 20/08/2025
Obispo Martín Rivera


Introducción

Texto base: Marcos 6:1-5.

En Nazaret, Jesús generó admiración por su enseñanza, pero enfrentó incredulidad ante sus milagros, resultado de la falta de fe en lo que Él portaba en su espíritu.

Problema: La gente asoció su divinidad con su humanidad, lo que limitó la manifestación del poder de Dios.

Principio: Para recibir, es fundamental creer en Dios y en lo que Él ha depositado en sus siervos.

I. Fe para ministrar milagros

A. La oración como fundamento

En Hechos 3:1-9, Pedro y Juan se encuentran a la puerta del templo con un cojo que esperaba limosna. En este encuentro, Pedro activa su fe al decir: “Míranos”.

  • Primer paso: posicionar al necesitado para que reciba.

B. Ministrar desde lo que cargamos de Dios en nuestro espíritu

“No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy”.

Clave: Es esencial conocer lo que llevamos de Dios. No se trata de arrogancia, sino de seguridad en el depósito divino que hay en nosotros.

Principio: La humildad activa los dones; no te creas importante, ya que es Dios quien actúa a través de ti para bendecir a otros.

II. La manifestación del Espíritu a través de los dones

En 1 Corintios 12:4-11, se habla de la diversidad de dones que provienen de un mismo Espíritu.

Diferencia: Fruto (Gálatas 5:22, carácter) y dones (manifestación del poder). Cada creyente recibe dones para:

  • Edificar la iglesia.
  • Ser testigo y predicar el evangelio.

Declaración: Dios activará los dones hoy en este lugar.

III. Fe para recibir milagros

A. Creer en Dios y en lo que Él ha depositado en tu líder

En Lucas 8:43-48, una mujer con flujo de sangre creyó en Dios y en la unción que Jesús llevaba. Su fe la llevó a tocar el borde de su manto, recibiendo lo que Él portaba.

Principio: La fe y la confesión de lo que Dios hará en tu vida son fundamentales. Ella creyó que con solo tocar el manto recibiría sanidad.

En Hechos 19:11-12, los pañuelos de Pablo produjeron sanidad y liberación porque él era un hombre de oración. No era el paño, sino el poder de Dios que se transmitía a través de un siervo que oraba.

Aplicación: A veces, solo necesitas acercarte a alguien que está conectado con Dios.

IV. Nada es imposible para Dios

En Lucas 1:34-37, María recibe la palabra del ángel, y la fe abre la puerta a lo imposible. Un ejemplo claro es el de Isabel, quien, siendo estéril, concibió.

Principio: Dios no busca lógica humana; busca fe en el corazón. Las preguntas hechas con fe producen revelación, mientras que las preguntas con duda generan incredulidad (ejemplo: María vs. Zacarías).

Conclusión

Para ministrar milagros:

  • Cree en Dios.
  • Cree en lo que Dios ha depositado en ti.
  • Debes tener una vida de oración.

Para recibir milagros:

  • Cree en Dios.
  • Cree en lo que Dios ha depositado en otros.
  • Reconoce la gracia de Dios en sus siervos.

Declaración final: “Nada hay imposible para Dios”.


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