Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.
(1 Pedro 5:7)
La ansiedad está directamente ligada a la preocupación y al nerviosismo. Cuando no nos sentimos confiados, la incertidumbre nos incomoda. Solamente la Palabra de Dios es eficaz para calmar nuestro corazón.
En la Biblia encontramos palabras de consuelo y de esperanza. TodavĂa más que aliviar nuestras ansias, Dios quiere guiarnos por un camino de bendiciĂłn. Para eso, debemos dar el primer paso: confiar en Ă©l. La fe aleja la incertidumbre y nos acerca a Dios.
Todo aquel que busca a Cristo encuentra descanso:
Vengan a mà todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.
(Mateo 11:28)
Alivia tu corazón, descansa en las promesas del Señor.
Echando fuera la ansiedad
- Habla con Dios. Pon delante de él tus pensamientos, cuéntale qué es lo que te está incomodando.
- Después de orar, evita seguir pensando en lo que te aflige. Busca a Dios por medio de la alabanza o leyendo la Palabra.
- Ten siempre en mente que Dios te cuida. Él te ama y quiere tu bien.
Para orar:
Señor Dios, sĂ© que cuidas de mĂ. Calma mi corazĂłn y tranquiliza mi mente. TĂş eres soberano y sĂ© que todo coopera para el bien de aquellos que te aman. ¡Yo te amo! AmĂ©n.


