Devocional
Antes de intentar cambiar el mundo, debemos comenzar con nosotros mismos. Es una verdad poderosa pero a menudo olvidada: somos nuestros primeros discípulos. Incluso Jesús experimentó la realidad de que no podemos controlar completamente a otros. Pedro lo negó y Judas lo traicionó, a pesar de haber caminado junto al Maestro. Esto nos enseña que la única persona sobre la cual tenemos verdadera autoridad somos nosotros mismos o alguien que decida darte autoridad sobre su vida.
No podemos culpar a otros por nuestras decisiones o fracasos; algunas personas pueden influir o ocasionar situaciones, pero en la mayoría de los casos, tomamos la decisión de lo que haremos con lo que pasó. Tú y yo tenemos el control remoto de nuestras vidas. Todo comienza de lo que pensamos de lo que pasó; entonces, tenemos opciones para decidir. Por esa razón, siempre es bueno orar, pensar y volver a orar antes de accionar.
Esta responsabilidad personal puede parecer abrumadora, pero en realidad es liberadora. Significa que tienes el poder de cambiar, crecer y ser mejor cada día. Dios te ha dado la capacidad de tomar decisiones que honren Su nombre y edifiquen tu carácter. Comienza hoy reconociendo que el cambio más importante debe suceder primero en ti.
Verso bíblico
'No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.' - 1 Timoteo 4:12
Pregunta de reflexión
¿En qué área de tu vida necesitas ejercer mayor autoridad sobre ti mismo en lugar de culpar a las circunstancias externas?
Activa tu fe
Tú eres tu primer discípulo, instrúyelo cada día.
Oración
Señor, ayúdame a reconocer que soy responsable de mis propias decisiones y crecimiento espiritual. Dame la sabiduría y fortaleza para gobernarme a mí mismo según Tu voluntad.


