Devocional
Imagina un teléfono celular con batería agotada. Por más avanzado que sea, sin conexión a la fuente de poder, es inútil. Así somos muchos cristianos: tenemos la capacidad de brillar, de impactar vidas, pero estamos desconectados de nuestra fuente verdadera. Vivimos en una era donde todo necesita estar conectado para funcionar, pero una mala conexión puede contaminar o dañar tu propósito. Muchos hemos descuidado la conexión más importante de todas: estar conectados con Dios. No importa cuánto talento tengas o cuán inteligente seas, sin estar conectado a Dios, tu potencial espiritual permanece dormido. La diferencia entre un cristiano que transforma vidas y uno que apenas sobrevive espiritualmente radica en su conexión con el cielo. Cuando te conectas correctamente, no solo recibes poder, sino que te conviertes en un canal de bendición para otros. Tu vida comienza a emanar lo que realmente importa: vida, esperanza y propósito divino.
Verso bíblico
'Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.' - Juan 15:5
Pregunta de reflexión
¿A qué fuente me he estado conectando últimamente y qué está emanando de mi vida como resultado?
Activa tu fe
Jesús dijo que nosotros somos la luz del mundo. ¿Pero si no estamos conectados con Dios, cómo podremos alumbrar? Pedro, después de haber estado desconectado al negar a Jesús, se conectó y milagros fluyeron a través de su vida. Dios hará lo mismo con nosotros si nos conectamos a la vid verdadera.
Oración
Señor, ayúdame a reconocer cuando estoy desconectado de ti. Quiero ser una lámpara encendida que brille con tu poder, no una que apenas parpadea por falta de conexión contigo. Ayúdame a no desconectar por palabras o por hechos. Deseo ser una luz que alumbre para tu gloria, en el nombre de Jesús.
Pastor Martin Rivera


